Construyamos puentes de dialogo y amor en nuestras familias

Mons. Manuel Eugenio Salazar

Nuestra historia
Obispos
Clero
Acción Pastoral

Territorio y habitantes

Superficie inicial: Aprox. 11.720 km².
Superficie actual: 12.500 km² (La superficie eclesiástica consolidada de la región Chorotega y cantón de Upala).
Población inicial : Aprox. 140.000 habitantes.
Población total residente actual: 491.015 habitantes (Según estimaciones recientes).
Habitantes católicos: 384.223 católicos (Aproximadamente el 78.3% de la población de la zona).

Nuestro patrono

Entre las devociones más antiguas y arraigadas que construyeron la fe del pueblo guanacasteco, destaca como pilar fundamental la figura de San Antonio de Padua. Toda la tradición institucional de nuestra Diócesis arranca con su erección canónica el 22 de julio de 1961, mediante la Bula “Qui Aeque” del Papa San Juan XXIII. En aquel momento fundacional, la sede episcopal se estableció en la ciudad de Tilarán, elevando su templo parroquial a la dignidad de Catedral y estableciendo oficialmente a San Antonio de Padua como el Santo Patrono de la recién nacida Diócesis.

Fue el primer obispo diocesano, Mons. Román Arrieta Villalobos, quien guio pastoralmente los primeros pasos de esta vasta jurisdicción cobijada bajo el amparo de este gran santo franciscano, conocido universalmente como el «Santo de los Milagros» y el «Arca del Testamento».

Se podría concluir afirmando que, entre otras razones que cimentaron este patronazgo inquebrantable sobre nuestra sede diocesana, estarían las siguientes:

  • Fue un 22 de julio de 1961 que se erige la Diócesis, reconociendo el inmenso fervor y la organización del pujante cantón de Tilarán alrededor de su santo patrono.
  • Fue un 22 de setiembre de 1913 que el entonces barrio de Tilarán asciende a distrito, consolidando su primera ermita dedicada a San Antonio.
  • Es el 13 de junio el día que litúrgicamente se celebra la fiesta de San Antonio de Padua, una festividad que convoca a los fieles de la altura y la bajura hacia nuestra Catedral.
  • Y una última razón es la devoción profunda de los primeros colonizadores y «sabaneros», quienes confiaron a San Antonio sus familias, sus cosechas y la búsqueda de aquello que se creía perdido, convirtiéndolo en el pastor de la zona.